Foro Opina

La realidad del agua en el departamento del Atlántico

La situación de cobertura y calidad del agua en los municipios del Atlántico, se posiciona nuevamente en la agenda debido a la emergencia nacional por el COVID-19, que exige como estrategia de mitigación el adecuado lavado de manos y condiciones sanitarias óptimas. La Secretaría de Agua Potable y Saneamiento Básico de la Gobernación del Atlántico, maneja unas cifras de cobertura en agua potable del 98% en el departamento, y una cobertura de alcantarillado del 84.55%, pero estos datos parecen contrastar con la realidad que se vive en una gran parte de los corregimientos. 

Según el reporte del Ministerio de Vivienda, Ciudad y Territorio, el departamento cuenta con una cobertura de alcantarillado real del 52.5%, muy por debajo del promedio nacional. Los municipios de Piojó y Juan de Acosta, siendo cabeceras municipales, no cuentan con infraestructura adecuada de alcantarillado. Para el área rural, la situación es aún más preocupante, contando sólo con una cobertura del 11%. Por otro lado, la cobertura de agua potable tiene sus peores indicadores en las zonas rurales de los municipios de Manatí, Palmar de Varela, Puerto Colombia, Sabanagrande, Santa Lucía, Santo Tomás, Soledad, Suan y Usiacurí. 

Un indicador importante en el análisis es el promedio de horas que se cuenta con el servicio de agua potable. Habitantes de Malambo han denunciado un flujo de apenas tres horas al día. Los corregimientos de Gallego, Isabel López, Aguada de Pablo y La Peña, del municipio de Sabanalarga, también cuentan con este problema pues dependen de pozos profundos para la captación de agua. Esta condición es compartida por Villa Rosa en Repelón. Adicionalmente, en Luruaco solo cuentan con agua 7 o máximo 8 horas al día. De manera general, los municipios del sur del Atlántico, son los que peor les va en este indicador, pues presentan una inconsistencia generalizada en la que muchos días no se llega ni a 10 horas de servicio. 

En términos de calidad del agua, también contamos con datos preocupantes. De los 23 municipios del departamento del Atlántico, 2 se encuentran (según el Índice de Riesgo de Calidad de Agua del año 2018) ubicados en categoría de riesgo alto: Repelón y Sabanalarga. Estos dos municipios están en el mismo nivel de riesgo, incluso si se analiza únicamente su área urbana. Teniendo en cuenta sólo el sector rural, el departamento cuenta con cinco municipios en alto riesgo: Baranoa, Malambo, Palmar de Varela, Repelón y Sabanalarga. 

Es menester resaltar que casi el 11% de los atlanticenses no cuentan con acceso a aguas mejoradas, y más aún cuando la tendencia en la Región Caribe es que la mayoría de las personas (61%) consume el agua tal y como la obtiene. Esto se traduce en miles de personas condenadas a consumir diariamente agua de baja calidad y que pone en riesgo su salud. Las denuncias ciudadanas en Luruaco (de los casos más críticos) no cesan, el agua que reciben lejos de ser apta para el consumo humano, queda destinada casi exclusivamente a actividades de aseo del hogar. En los acueductos de Ponedera, Manatí, Campo de la Cruz, Santa Lucía y Suan, se evidenciaron altos niveles de elementos microbianos peligrosos que suponen un riesgo para la salud pública. 

A la fecha, y como respuesta a la crisis por la pandemia, la Gobernación ha entregado 835.000 litros de agua a las poblaciones en necesidad. Este acto, más que mostrar efectividad y capacidad de respuesta, es una muestra de la paupérrima situación en la que viven miles de atlanticenses. Los datos recolectados en las cabeceras municipales no pueden seguir ocultando lo que queda en evidencia: el olvido histórico de las zonas rurales del departamento en cubrimiento de alcantarillado, cobertura y calidad de agua potable. 

Esta es una oportunidad inmejorable para visibilizar esta problemática y para incluir en el Plan de Desarrollo Departamental políticas públicas más efectivas y tendientes a generar  soluciones de fondo.