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El Caribe en crisis ¿Y qué pasa con la RAP?

El aumento exponencial de los casos positivos de Covid-19 en la Región Caribe y especialmente en el Departamento del Atlántico abren un debate alrededor de la gestión de la pandemia en esta zona del país. Mientras que el Caribe tiene 20% de la población del país, los casos por Covid en esta región representan entre el 30% y 40% del total de casos en Colombia. Resulta preocupante que en el top 10 de casos nacionales, cinco departamentos de la región Caribe encabezan la lista: Atlántico, Bolívar, Magdalena, Córdoba y Sucre. Aunque La Guajira no está en esa lista, el departamento se encuentra en alerta roja, pues la capacidad de la red hospitalaria es insuficiente.

Desde la Fundación Foro Costa Atlántica se abrió un espacio de discusión para analizar por qué la Región Caribe está siendo tan golpeada por la pandemia, qué deberían hacer las autoridades a nivel territorial, cuál es el rol de los planes de desarrollo y las políticas públicas, así como de escenarios como la célebre RAP Caribe. Este espacio contó con las intervenciones de Paola Eljaik, directora del Centro de Pensamiento Caribe, Freddy Aguilera, director de Fundimur, organización social de Sincelejo, Astrid Navarro, directora de proyección social de la Universidad Areandina de Valledupar y Amylkar Acosta, ex Ministro y referente regional en temas de descentralización.

De acuerdo con los panelistas invitados, lo primero que debe analizarse es que el sistema de salud en esta región es precario e insuficiente, lo que ha generado una débil atención en temas de prevención del virus y ha demostrado que ante un eventual disparo de la tasa de contagios no se contaría con capacidad institucional para atender a los pacientes. A esto se suma el hecho de que la mayoría de los municipios donde hay mayor propagación del virus no se cuenta con agua potable o condiciones sanitarias mínimas. En el caso del departamento del Atlántico, gobiernos anteriores reportaban cobertura de agua potable del 98%, sin embargo, esto contrasta con la realidad que reveló la pandemia, pues una de las primeras medidas de la Gobernadora Elsa Noguera para mitigar el contagio del virus fue hacer una inversión millonaria en logística para llevar agua los municipios y especialmente, a las zonas rurales.

En lo que respecta a la economía, los índices de pobreza son muy altos esta zona del país lo que genera que muchas personas tengan que salir a buscar su sustento diario,entendiendo su posición de vulnerabilidad. Además, los altos índices de informalidad ponen en evidencia esta situación: 7 de las 23 ciudades y áreas metropolitanas que presentaron mayor informalidad laboral en el período diciembre 2019 – febrero 2020 pertenecen a la Región Caribe. Bajo estas circunstancias los gobiernos locales deben priorizar recursos para la atención integral de la pandemia, ya que -según proyecciones de la FND- los presupuestos de los departamentos para el bienio 2019-2020 pueden caer hasta en un 20%.

Ante esta crisis, se esperaría que la Región Administrativa y de Planificación del Caribe (RAP Caribe) jugara un papel fundamental en la configuración de grandes proyectos especiales para la recuperación post pandemia. Sin embargo, desconcierta que, aunque fueron líderes de esta región quienes impulsaron este proceso a nivel nacional, la RAP Caribe se ha quedado rezagada frente a las otras RAP que se crearon en otras zonas del país y que sí han venido jalonando recursos de la Nación y de regalías para la ejecución de proyectos y que han venido avanzando en la formulación de sus respectivos Planes Estratégicos Regionales (PER).

Preocupa que los nuevos gobernadores de la Región Caribe no estén priorizando la formulación del PER y que estén desaprovechando la cantidad de instrumentos y escenarios que la RAP representa para la gestión de recursos, tal como lo señalaron recientemente Amylkar Acosta y Elvia Mejía en una carta dirigida a los gobernadores. ¿Qué es lo que detiene el avance de la RAP Caribe? ¿es falta de voluntad política? ¿son fallas de coordinación entre los gobernadores? O lo que sería peor, ¿acaso es baja capacidad técnica de los funcionarios de los departamentos?

Es hora que la descentralización deje de ser un discurso de unos cuantos dirigentes políticos de la Región y que se ambiente una discusión que involucre diferentes actores (organizaciones sociales, academia, medios de comunicación, institucionalidad) y que conlleve a la materialización de la RAP Caribe como una oportunidad de desarrollo colectivo y una herramienta para la reactivación post pandemia. Y esto implica también una responsabilidad política con los más de 2 millones de ciudadanos que en su momento respaldaron el Voto Caribe y que cobra más vigencia hoy, cuando la región está sumida en una crisis social y económica producto de la pandemia.

Por: Fundación Foro Costa Atlántica