Foro Opina

Inseguridad en Barranquilla, un problema de diagnóstico y planeación

Foto: Juan Pablo Rueda / Archivo EL TIEMPO

Es un hecho que la ciudadanía ve con gran preocupación la inseguridad que se vive en el distrito de Barranquilla y su Área Metropolitana. Estas dinámicas no responden únicamente al contexto de la pandemia Covid-19, sino que ha sido un problema estructural que ha ocupado por muchos años un lugar primordial en la agenda pública. Incluso, en el último informe presentado por Barranquilla Cómo Vamos, antes de la llegada del virus, la seguridad ocupaba el primer lugar en el orden de prioridades de los barranquilleros, los cuales tenían especial preocupación por los atracos, las pandillas y el tráfico de estupefacientes. Cabe preguntarse entonces: ¿Estuvo el Plan de Desarrollo Soy Barranquilla 2020-2023 acorde con la magnitud de la problemática que enfrentamos hoy, durante el gobierno de Jaime Pumarejo? 

De la mano de otras organizaciones sociales y expertos, Foro Costa Atlántica presentó en mayo del año 2020 el documento “Plan de Desarrollo Visible”, en el cual se recopilaron una serie de recomendaciones al Plan de Desarrollo de Barranquilla en distintos temas. En ese momento, encontramos que la política “Ciudad Segura y Promoción de los Derechos Humanos” presentaba desde su concepción misma varias debilidades y falencias. 

En primer lugar, a pesar de que el diagnóstico de esta política daba cuenta de cifras importantes, en el documento no se profundizó sobre las causas estructurales del deterioro de la inseguridad de la ciudad. Ejemplos de estas, como se ve con mayor intensidad en este momento, son las rentas ilegales, las consecuencias de la desmovilización de grupos paramilitares y la presencia en la ciudad de estructuras delincuenciales de alcance nacional e internacional. De manera generalizada, se excluye sistemáticamente el conflicto armado y sus repercusiones en el Distrito desde el diagnóstico en sí. 

Los casos de violencia sexual ya presentaban cifras preocupantes para el momento de la elaboración del Plan, al igual que el riesgo al cual estaban sometidos los niños, niñas y adolescentes. En su momento, desde Foro advertimos sobre la ausencia de una estrategia integral que también abordara el consumo de sustancias psicoactivas en esta población. También insistimos en la urgencia del fortalecimiento del recurso humano de las Comisarías de Familia y la implementación de estrategias de seguridad y convivencia en las localidades, de la mano de líderes comunitarios y las JAL. 

Así mismo, una de las grandes preocupaciones que expresamos en su momento y que hoy cobran mucha vigencia, es la necesidad de que la Administración Distrital tenga en cuenta las recomendaciones de las Alertas Tempranas de la Defensoría del Pueblo. En el Plan de Desarrollo estas fueron omitidas, a pesar que la Alerta Temprana 020 del 2018 y la 026 del 2019 brindaron, no solo un diagnóstico importante sobre los grupos armados posdesmovilización, sino también un diagnóstico sobre problemáticas como el desplazamiento forzado, extorsiones, estrategias para generar terror, riesgos de los líderes sociales, entre otros. Tal como se señala en un reciente artículo de La Silla Vacía, la Alerta Temprana emitida en agosto del año 2020, también pasó de “agache” en la administración de Pumarejo el cual prefirió no pronunciarse al respecto. 

El debate sobre la inseguridad debemos abordarlo desde propuestas que busquen atacar las causas estructurales de la misma. Sobre todo, que entendamos que por la naturaleza de estas dinámicas se requiere la coordinación de toda el Área Metropolitana, al igual que políticas integrales a este nivel. El enfoque implementado casi exclusivamente en la presencia institucional de la Policía, no ha demostrado los resultados esperados. Se requiere que también se incluyan políticas de prevención y protección, se abran más y mejores espacios de diálogo con la ciudadanía, se redoblen los esfuerzos en materia de investigación judicial, y se aborde la implementación del Acuerdo de Paz como un eje central para la mejora de la seguridad en el distrito, teniendo en cuenta las lógicas del conflicto armado que se expresan en nuestro entorno urbano.  

Desde la sociedad civil debemos exigir estrategias efectivas desde el nivel local y nacional que puedan mitigar los efectos de la inseguridad en Barranquilla y su Área Metropolitana, pero todo esto a partir de mejores ejercicios de diagnóstico y planificación, que incluyan una perspectiva integral de las problemáticas y que logren vincular a la ciudadanía y los liderazgos locales en la búsqueda de soluciones profundas, que trascienden las percepciones y las estrategias mediáticas.