Foro Opina

Participación ciudadana, un papel secundario en la Audiencia de Rendición de Cuentas

Autora: Gianis Giacometto Márquez (Profesional Inclusión Social)

El pasado miércoles 9 de junio, el Alcalde Jaime Pumarejo llevó a cabo de manera virtual la primera Audiencia Pública de Rendición de Cuentas (2020) de su gobierno. Sin embargo, frente a este ejercicio llamado a fortalecer el control social, la veeduría y la participación ciudadana todavía quedan grandes retos para la ciudad.

En primer lugar, a pesar que desde hace varios años el gobierno nacional ha intentado promover y fortalecer los ejercicios de rendición de cuentas a través de distintas disposiciones normativas, Conpes, manuales, guías y capacitaciones a funcionarios públicos, este proceso sigue crudo, al menos en Barranquilla. A nivel local, sigue vigente la afirmación de Adriana Algarín, experta en este tema, quien en una columna que realizó en 2016 plantea que en la ciudad “aún se estila la gran audiencia pública en la cual se sueltan datos descriptivos que aseguran un gran cumplimiento de metas pero sin profundizar, sin explicar, sin interactuar con la ciudadanía para que esta cuestione por qué se tomaron ‘x’ y no ‘y’ decisiones”. Así como en 2016, en esta única audiencia de rendición de cuentas que buscó informar sobre la gestión del año 2020, las 4 horas que duró este espacio no fueron suficientes para profundizar, dialogar o controvertir los temas que se trataron. 

En segundo lugar, una de las principales dificultades de esta audiencia de rendición de cuentas es en lo relacionado con la información presentada por parte de los funcionarios de la alcaldía, pues esta no estuvo acorde con los objetivos planteados en el Plan de Desarrollo, por lo cual no fue posible contrastar los avances con las metas propuestas y evaluar el desempeño en cada área. Así mismo, los datos suministrados por la administración en el informe de gestión no guardaron relación con la información presentada por parte de los funcionarios de la alcaldía. Por ejemplo, en el informe de gestión 2020 la construcción de la política pública de participación ciudadana ha avanzado en un 0%, pero según el jefe de la Oficina de Participación Ciudadana si han habido avances en la política pública en relación con la fase diagnóstica de identificaciones de actores. 

En tercer lugar, al igual que en años anteriores, la participación ciudadana en este espacio fue mínima. La realización de la Audiencia de Rendición de Cuentas de manera virtual agravó la histórica dificultad que han tenido estos espacios para ser verdaderas oportunidades de interacción directa entre los servidores públicos y la ciudadanía barranquillera. La participación se redujo a dar respuestas a pocas preguntas de la ciudadanía que fueron seleccionadas previamente por la alcaldía sin ningún criterio de escogencia que haya sido socializado con la ciudadanía. El papel del público espectador terminó siendo el de un simple receptor de información, pues se dieron respuesta a las preguntas y no hubo espacio de diálogo en el que dudas, observaciones y sugerencias fueran escuchadas y tenidas en cuenta por la actual administración distrital. 

Finalmente, aunque en su discurso de posesión el Alcalde Pumarejo aseguró que era necesaria una construcción colectiva de la ciudad y un trabajo mancomunado de la institucionalidad con la ciudadanía para la construcción de una “ciudad en la que quepamos todos”, en su primera audiencia de rendición de cuentas se evidenció que la inclusión de la ciudadanía en estos espacios no son su prioridad. 

La rendición de cuentas es para dialogar, disentir y proponer, no para mostrar la mejor cara del gobierno y promocionar la gestión. Al final en esta rendición de cuentas -como siempre- la ciudadanía terminó con un papel secundario, no el principal (como lo exige la ley) que necesitamos en la ciudad para promover la democracia. Frente a esto, es fundamental cambiar el formato de gran audiencia pública, y sobre todo, entender sus alcances e importancia para la ciudad; abrir espacios de rendiciones de cuentas sectoriales, que permitan un diálogo más abierto e incluyente para todos y todas.