Foro Opina

La parálisis del Transmetro en la Barranquilla “imparable”

Por: Diógenes Rosero, Director de la Fundación Foro Costa Atlántica

Increíble pero predecible resultó, el parón que sufrió en días pasado el sistema de transporte público masivo de Barranquilla: Transmetro, que no es ni lo uno ni lo otro. Ni público porque sus socios y quienes al final determinan su funcionamiento son privados y tampoco masivo porque solo ha logrado movilizar 150 mil usuarios de 350 mil que tenía previsto en la primera fase del proyecto, que, entre otras, no ha crecido un solo centímetro de recorrido desde su fundación. Es un mini sistema de solo bus con solo 2 troncales. Tétrico.

Era de esperarse lo que ocurrió porque este proyecto nació muerto y es poco lo que han hecho los gobiernos de turno para salvarlo. Hay que reconocerle la resiliencia a un sistema que opera a pérdidas con un modelo insostenible: lo primero es que nunca se ha logrado el punto de equilibrio, los gastos del sistema no logran se cubiertos por las tarifas que pagan los usuarios, la gente no usa Transmetro por su ineficiencia y la falta de troncales que cubran el resto de la ciudad. La idea de un sistema de transporte es que con un tiquete puedas llegar a diferentes puntos de la ciudad.

Transmetro además compite con otras modalidades como el transporte informal y los tradicionales buses, que además le pertenecen a los mismos socios del sistema que tienen un pie en ambos mundos. La mala estructuración del modelo ha hecho que los operadores a su vez sean sustitutos por la baja cobertura y eficiencia (El bus tradicional funciona mejor). Esto es palpable en la tarifa que de salvamento pagan los usuarios para financiar al sistema, que se recauda a través de los pasajes que gastan a diario los ciudadanos y ciudadanas.

Lo segundo es su pésima estructuración que nunca pudo cerrarse completamente: quedaron obras complementarias por construir, un proceso de chatarrización en veremos, entre otras situaciones que desangran el sistema como sus onerosas concesiones -como la del recaudo entregada en un cuestionado proceso a los cuñados del entonces alcalde Alex Char: los Nule-.

Lo tercero y a cereza del pastel como lo señala el profesor Julian Arellana es la pandemia, que ha disminuido el número de pasajeros solo a 50 mil personas. Una catástrofe en términos de recursos, que sigue siendo un grave problema para el sistema.

Finalmente es preocupante la poca importancia de los últimos gobiernos de Barranquilla por salvar a Transmetro, es una problemática frente a la cual se ha mirado para otro lado o se ha tirado la pelotica al gobierno nacional. De nada nos ha servido que el partido de gobierno de los últimos 12 años de la ciudad haya tenido diferentes ministros de transporte. Incluso el actual alcalde de la ciudad fue secretario de transporte, y no hizo nada por salvar el sistema, ¿Qué se puede esperar ahora como alcalde?.

Las propuestas de lo que necesita Transmetro están a la mano, se requiere voluntad política: Una mayor priorización del gobierno distrital inyectándole recursos; la renegociación o finalización de las concesiones que asfixian el sistema; que la reestructuración y saneamiento financiero involucre la participación de los privados que no pueden seguir siendo operadores del transporte convencional y del masivo; y  un plan maestro de movilidad que integre el transporte público interdepartamental y otras modalidades.

Las competencias esenciales delegadas a los gobiernos subnacionales son fundamentalmente la de prestación de servicios básicos como salud, educación seguridad y el transporte. Que se paralice el principal sistema de transporte de la ciudad habla muy mal de los gobiernos de turno. Mientras gastamos ingentes recursos en obras de infraestructura, se han dejado de atender servicios esenciales para la gente como la movilidad. La parálisis de una ciudad que no luce imparable.